Si algo quedaba para sellar la victoria de los golpistas en Honduras es lo que acaba de concretarse con el salvaconducto para que el todavía presidente constitucional pueda exiliarse en República Dominicana. Porfirio Lobo, quien asumirá la Presidencia de Honduras el miércoles próximo tras unas elecciones ilegítimas, y el presidente Leonel Fernández suscribieron un acuerdo denominado por la reconciliación para que Manuel Zelaya y sus familiares puedan instalarse en República Dominicana. Los demás considerandos del pacto que en definitiva legitima el atentado contra el sistema institucional son pura cháchara. ¿De qué reconciliación se habla cuando uno de los protagonistas del proceso, por más que se disfrace la salida, no puede permanecer en su país? Lobo, que llega al poder en alas de los golpistas, favorece un perdón generalizado y una amnistía congresional a todos los participantes en el golpe de Estado. Nada de justicia para quienes violaron la Constitución hondureña e incurrieron en otros atentados condenados por la comunidad internacional. Como parte del pacto, que tiene su toque de teatro, Fernández se convertirá en uno de los contados mandatarios que viajará a la toma de posesión de Lobo.
Revésde Obama
Si no tenía muchos lauros que exhibir la contundente victoria republicana en el tradicional bastión demócrata de Massachusetts ensombrece aún más el primer aniversario en el poder d el presidente Barack Obama. Con una popularidad en declive, la pérdida de una plaza emblemática puede incluso complicar la que ha sido una de las principales divisas de su gestión como la reforma sanitaria. Scott Brown, citado por los analistas como un desconocido legislador estatal, le ganó por un margen de aproximadamente 5 puntos a Martha Coakley, la fiscal general de Massachusetts. Obama había ganado las elecciones en un estado que se tenía como patrimonio del clan Kennedy con una abrumadora ventaja de un 20 por ciento. Preservar la plaza constituía un buen regalo con motivo de su primer año en la Casa Blanca, además de abonarle el camino para la reforma sanitaria. Pero los resultados no sólo le han aguado la fiesta, sino que también contiene un mensaje engorroso.

