El fracaso de las negociaciones con el Gobierno sobre la reforma tributaria ha motivado al Consejo Económico y Social (CES) plantear que se defina, por ley, el papel del organismo que coordina monseñor Agripino Núñez Collado. Se trata de una definición que procede para salvar la instancia constitucional como espacio para el diálogo. Al no encontrar receptividad, el Gobierno optó por romper la discusión y presentar el proyecto a la consideración de las dóciles cámaras legislativas, sin que faltaran los pretextos y hasta las diatribas contra la entidad para echarla a un lado. La decisión ha provocado que el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) haya planteado que se defina en qué momento el CES actúa como órgano consultivo del Poder Ejcutivo y cuándo como instrumento de concertación de políticas públicas. De esa manera se evitan conflictos o confusiones como ocurrió en torno a la reforma tributaria. Si no es posible definir el papel del CES, entonces no queda más que disolverlo e imponer las decisiones a través de las cámaras legislativas. Como representante de la sociedad civil mal puede convertirse el CES en un traje a la medida de los intereses políticos y no nacionales. Sería renunciar a sus atribuciones.
Extraño incidente
La verdad es que resulta de lo más extraño el incidente protagonizado por un aficionado que descargó el miércoles en la noche entre ocho y 12 disparos contra miembros de la seguridad del estadio Quisqueya, durante un partido entre Escogido y Aguilas. Nadie resultó herido y, al final, el aficionado, identificado como Rafael Antonio Sánchez Caro, pudo ser desarmado y sometido a la obediencia. El incidente se habría originado por una supuesta queja de una bailarina del Escogido, que acusó a Sánchez Caro, quien se identificó como ingeniero y profesor universitario, de haberse propasado. Tras una discusión con un miembro de la seguridad, el fanático fue tranquilamente a su vehículo a buscar el arma de fuego con que hizo los disparos sin herir a nadie ni tampoco recibir un rasguño. Es posible que cundiera el pánico, aunque el incidente ocurriera después de terminado el partido, pero con la crispación que prima en el ambiente, el incidente resulta de lo más extraño.

