Mal presagio
Las ruidosas protestas sociales ocurridas horas antes de la ceremonia de apertura del Mundial de Fútbol, en Sao Paulo, constituyen un mal presagio sobre el acontecimiento que desde ayer copa la atención del planeta. La incertidumbre ha vuelto a instalarse sobre el evento en cuyo montaje el Gobierno de Brasil invirtió la friolera de 11,520 millones de dólares. Ayer, al menos cinco personas resultaron heridas, incluida una periodista de CNN, cuando un contingente de la Policía dispersó con gases lacrimógenos y balas de goma la primera manifestación realizada horas antes de la ceremonia de apertura.
Desde tempranas horas de la mañana empleados del metro, estudiantes y activistas de diversos grupos sociales se concentraron con carteles que decían “Terrorista es la FIFA”, “¿Copa para quién?” y “Si no tenemos derechos no habrá Mundial”. Ante el calor que tomaba la manifestación, la Policía no tuvo más que intervenir para evitar que el bloqueo de las calles que comunican con el estadio Arena Corinthians, donde se celebró el partido inaugural entre Brasil y Croacia. La protesta y la intervención de la Policía describen la incertidumbre que reina en todo Brasil sobre el desarrollo del conflictivo Mundial de Fútbol.
Estímulo al mercado
No puede ser más auspiciosa la plataforma creada por el Banco Popular Dominicano y la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo) para la internacionalización de una amplia gama de productos nacionales.
Apoyados en el concepto de que las exportaciones contribuyen decisivamente al desarrollo sostenible, las entidades conformaron un esquema que aborda los requisitos fundamentales para fomentar la producción y comercialización de bienes y servicios.
“ProExportador Popular”, como se denomina el esquema, es una iniciativa que dará a las empresas exportadoras un conjunto de productos y servicios financieros, de acuerdo a sus necesidades, con tasas de interés atractivas y la capacitación requerida para aprovechar al máximo el sistema. Con la facilidad, los productores están mejor preparados para procesar bienes en las condiciones que demanda el mercado internacional, con el menor riesgo posible. El esquema redundará en la creación de empleos y la generación de divisas.

