No transige
La fiscal Yeni Berenice Reynoso está decidida a echar el pleito con la jueza de instrucción Margarita Cristo Cristo, quien la demandó por ultraje y violencia verbal a raíz de un incidente en una de las audiencias sobre la solicitud del ex ministro de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, para que cese la investigación por corrupción y lavado de activos. Reynoso, quien a raíz de la querella en su contra declaró que iría con gusto donde tuviera que ir para defender sus puntos de vista, se tomó su tiempo para rechazar el ramo de olivo que le había tendido Cristo Cristo para zanjar el conflicto.
“Yo entiendo que sería un soberano acto de irresponsabilidad de nuestra parte conciliar por hacer nuestro trabajo”, expresó Reynoso tras salir del interrogatorio a que fue sometida por el procurador de la Corte de Apelación de Santo Domingo.
El conflicto se originó tras Reynoso recusar a la juez de instrucción por supuesta parcialidad a favor del exministro de Obras Públicas y encargado de finanzas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Cristo Cristi se mostró dispuesta a retirar la demanda si la fiscal, que con su decisión se fortalece ante la opinión pública, retiraba las imputaciones de corrupción que vertió en su contra para recusarla durante la audiencia. Ambos casos se tornan ahora más interesantes.
De ganar elecciones
El ministro de Economía y Desarrollo, Temístocles Montás, habló como precandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los 77 y China celebrada en Santa Cruz, Bolivia. Es lo que se interpreta al afirmar que República Dominicana se comprometía a promover un cambio estructural hacia un modelo de desarrollo con igualdad de oportunidades para todos los sectores. El escenario se prestaba para la retórica, sobre todo de corte progresista, pero Montás sabe que no hay la menor garantía, salvo que él gane las próximas elecciones, para impulsar el saludable modelo que planteó. Que se haya adoptado la agenda para los Objetivos del Milenio y otros compromisos internacionales nada significa en la práctica. El pernicioso clientelismo, que se ha convertido en el arma más eficaz para ganar elecciones, pesa demasiado en el quehacer político. Para garantizar el modelo que planteó él tendría que ser el Presidente de la República.

