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Periodistas

Víctimas del terror

 

 

Dos periodistas estadounidenses, James Foley y Steven Sotloff, han muerto decapitados por yihadistas del Estado Islámico en Irak, en un abierto desafío a Washington y la Unión Europea sobre la reanudación del terrorismo como método intimidatorio. Con una vesania propia de salvajes, los terroristas han filmado y distribuido los vídeos sobre las macabras ejecuciones de los reporteros que cubrían las confrontaciones en la nación árabe.

La opinión pública internacional no puede permanecer indiferente ante crímenes tan horrendos, marcados por el fanatismo y el odio de grupos político-religiosos que no caben en el mundo civilizado. La irrupción de los yihadistas ni los orígenes de los actuales conflictos en Irak están en juego en las actuales circunstancias.

Lo perturbador son las ejecuciones de los periodistas estadounidenses y las frecuentes masacres en que incurren los insurgentes en la guerra que libran para adueñarse del poder. Alienta la advertencia del presidente Barack Obama de que Estados Unidos no se dejará amedrentar por los terroristas. Pero tendrá, por lo visto, que redoblar las acciones para someter a una siniestra horda de criminales que matan sin piedad, como ha ocurrido con los dos periodistas estadounidenses.

El Nacional

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