Con enfermeras
Mejor diálogo
Las casi dos semanas que llevan en huelga las enfermeras y otros empleados del aérea de la salud del hospital infantil Arturo Grullón, de Santiago, es un tiempo más que suficiente para que se haya explorado una solución al conflicto. No debería perderse de vista, bajo ninguna circunstancia, que quienes sufren las consecuencias son aquellos que por carecer de medios están compelidos a buscar asistencia en los hospitales públicos.
Aunque se defiendan como gato bocarriba, se advierte que las autoridades no han sido todo lo diligentes que demandan las circunstancias para explorar una solución que comience con el levantamiento de una huelga que ya lleva 13 días.
Con su actitud dejan la impresión que la crisis les importa un comino. No basta con que un viceministro se haya comprometido a buscar una solución a los principales reclamos que enarbolan las enfermeras, como la instalación de un tomógrafo, ventiladores, laboratorio y el pago de 28 meses de retención de incentivos, así como mejoría en los alimentos y la designación de nuevas enfermeras. La directora del hospital y las autoridades de Salud Pública no deben enzarzarse en discusiones estériles, sino abocarse a encontrar una salida a un conflicto que cuestiona el sistema de salud.

