Ausencia indultos
Cuestiona sistema
La ausencia de indultos con motivo de las navidades no hace más que confirmar la falta de mejoría en el sistema carcelario, al menos en lo concerniente a la conducta de los reclusos. Algo que tiene que andar de mal en peor para que durante 12 meses ningún recluso haya observado un comportamiento que lo haga digno del perdón presidencial.
La decisión anunciada por la Procuraduría General de la República reduce a mera propaganda todas las bondades que se han enarbolado sobre el sistema penitenciario. De lo contrario, aunque fuera un solo recluso sería recomendado para que se le conmute la pena.
Ahora sería hasta bueno conocer los requerimientos para que un preso se haga merecedor del indulto. Si en verdad nadie califica, entonces urge una rigurosa revisión de un sistema que no es capaz de propiciar que un presidiario observe una conducta que lo haga merecedor de un perdón.
Y se cuestiona más todavía el escándalo que suscitó la boda de un feminicida auspiciada por la Dirección de Prisiones con una expresidiaria por narcotráfico. Son las propias autoridades las que se han ocupado de desnudar la incapacidad para rehabilitar a los reclusos con la información de que ninguno es merecedor del indulto presidencial con motivo de las navidades.

