Página Dos

RADAR

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Una cosa es hablar de corrupción y otra mencionar nombres de supuestos corruptos, porque la primera acepción puede ser abordada en los ámbitos político, económico o académico, pero la otra  es de uso restrictivo del Ministerio Público, al que cualquier ciudadano  está obligado a  entregar evidencias o pruebas que diga poseer sobre la comisión de algún  crimen de prevaricación. Tan pronto una persona alegue  tener  algún indicio sobre robo, malversación, tráfico de influencia, cohecho o cualquier otro  crimen  contra el erario, el fiscal de la jurisdicción correspondiente debe movilizar la acción pública a los fines de identificar a posibles infractores a la ley penal.  No parece aconsejable que quien tenga o diga tener  pruebas que señalen a funcionarios  como corruptos, se limite  a mencionarlas por radio o televisión. Se requiere que  ese ciudadano lleve o envíe tales documentos al Ministerio Público, quien tiene la obligación de abrir un expediente  de investigación en torno a la comisión de un posible crimen. Una cosa es la política y otra la justicia.

Un justo reclamo

Es justo y válido el reclamo de  familiares de  los héroes  asesinados en la Hacienda María, de que las autoridades localicen sus restos después de  cincuenta años de perpetradas  esas ejecuciones. Apresados en distintos lugares, tras el ajusticiamiento de Rafael Leonidas Trujillo, los conjurados  Huáscar Tejeda, Roberto Pastoriza, Pedro Livio Cedeño, Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá y Luis Manuel Cáceres (Tunti), fueron llevados a esa residencia campestre de la familia Trujillo, ubicada en la comunidad de Nigua, San Cristóbal, donde el 18 de noviembre de 1961, fueron torturados y ejecutados por esbirros de la tiranía. Las  autoridades  están compelidas  a establecer el destino de  los restos de esos héroes o al menos a precisar si fueron lanzados al mar o  si es imposible su localización. Los descendientes de esos héroes merecen  que los despojos de sus ilustres familiares descansen  en un lugar  específico donde ellos y toda la sociedad puedan rendir tributo a su memoria.

El Nacional

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