Mueren íconos
Literatura de luto
Günter Grass, Premio Nobel de Literatura, y Eduardo Galeano, quienes fallecieron ayer, eran dos íconos literarios. “Las venas abiertas de América Latina”, un clásico de la literatura política que Galeano escribió a los 31 años de edad, fue durante décadas la denuncia más contundente contra el despojo y los abusos de las metrópolis en la región. Sintetiza el acontecimiento con una de sus frases célebres: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: cierren los ojos y recen.
Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”. A los 74 años, el escritor y periodista nacido en Uruguay se mantenía firme en las convicciones políticas que en una época lo llevaron a exiliarse para salvar el pellejo.
A Grass, quien había nacido en 1927, se le recordará por una vasta producción literaria, que le mereció los más prestigiosos premios. “El tambor de hojalata”, que describe los horrores de la guerra, es una de sus obras cumbres. Como Galeano formaba parte de la conciencia de los sectores que luchan por un mundo menos desigual, en que prevalezca la justicia social. Dos escritores comprometidos, cuyas muertes, por sus valiosos aportes, sumen el mundo de las letras en un profundo pesar.

