Objeción Ley de partidos
Son dignas de ponderarse las objeciones expuestas por diferentes organizaciones contra el proyecto de ley de partidos políticos consensuado solo por tres formaciones y aprobado como caña para el ingenio en dos lecturas consecutivas por la Cámara de Diputados.
Para un proyecto de tal naturaleza la unanimidad es más que obvia. Pero es inaceptable que precisamente los partidos políticos renieguen de la rendición de cuentas sobre el financiamiento para promover sus campañas y candidatos.
Sin la anuencia de un partido como el Revolucionario Moderno (PRM) y otros como Alianza País, Alianza Por la Democracia (APD) y Dominicanos por el Cambio no se puede imponer una ley sobre el régimen de partidos políticos.
Las observaciones que han formulado para garantizar la transparencia en cuanto al uso y procedencia de los recursos, así como la equidad en las nominaciones tienen que tomarse en cuenta si lo que se quiere es una ley que adecente y transparente los procesos electorales y no un traje a la medida de intereses particulares.
Además de las aludidas entidades, por las mismas razones el proyecto ha sido cuestionado por la sociedad civil. En el Senado, que tiene en sus manos la última decisión, debe primar la sensatez en favor de la transparencia y equidad.

