Interés en basura
El destino de la basura, que por aquí abunda y se desperdicia, ha vuelto a despertar interés. Se asegura que antes que desperdiciarla, si se recicla, aportaría grandes beneficios sociales y económicos. ¿Cuál entonces es el inconveniente? Esa es la gran pregunta. Hace unos días el secretario general de la Liga Municipal Dominicana (LMD), Johnny Jones, planteaba la necesidad de una alianza pública y privada para industrializar los desechos sólidos.
Ahora expertos en medioambiente han confirmado que de 4.7 millones de toneladas de desechos que se producen al año, apenas se recicla entre el 10 y el 12%. No es ningún consuelo que la mayoría de los países de América Latina carezca de cultura para un buen manejo final de los desechos sólidos.
Los ayuntamientos pagan para botar una basura a la que podrían sacar mucho beneficio si hubiera más criterio sobre su utilidad. Desperdicios que pueden hasta exportarse como materia prima en este país se botan, mientras en otros, como es el caso de Perú, se han impulsado acciones para aprovechar su potencial. República Dominicana se cita entre los países que peor manejo tienen del problema. El caso de la basura, que en este país se produce en abundancia, es una saludable preocupación.
Escándalo con bonos
Los escándalos están que se suceden como por arte de magia. Como si se tratara de una cadena, a las irregularidades que se han denunciado en la reconstrucción del hospital Darío Contreras y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) se agrega la querella del presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez Durán, sobre la sustracción de 4.2 millones de pesos en bonos del cuerpo legislativo. En torno al hecho, la Policía informó que dos empleados del cuerpo han sido detenidos. Pero en aras de la transparencia, debería aclararse todo lo relativo a los recursos.
La gente se hace sus preguntas, que no deberían quedar en el aire. Más cuando por la presión de la opinión pública los diputados habían renunciado al oneroso fondo social denominado cofrecito que se asignaba para fomentar el pernicioso clientelismo político. Al darse cuenta de los bonos han vuelto al tapete las interrogantes sobre una posible subvención encubierta a los legisladores.

