Auspicioso proyecto “Sanar una nación”
Desde 2012, un grupo de empresas ha transformado la vida de cientos de miles de personas con la donación de medicamentos y alimentos fortificados a través de 200 entidades diseminadas por todo el territorio. Se trata del Citi Hope Internacional y los grupos Popular, Ramos, Universal y Rica, que conforman el altruista proyecto “Sanar una nación”. Si bien es mucho lo que han aportado en favor de las personas necesitadas, su objetivo es multiplicarlo por 30, porque son bastante los que requieren de la asistencia social.
La eficacia del programa caritativo es otro buen ejemplo para los planes sociales del Gobierno en la lucha contra la pobreza. No se tienen las estadísticas, pero con un volumen menor de recursos del que disponen los programas oficiales, las empresas privadas pueden suplir las necesidades de alimentos y medicamentos de un porcentaje mayor de personas. Como dijo el presidente ejecutivo del Grupo Rica, Pedro Brache, “Sanar una nación” es una labor humanitaria”, concebida con el propósito de sembrar a favor de otros, “comprometida con una visión de justicia social que mejore el estándar de vida de muchos dominicanos”. Y de esa manera también se cumple con una saludable misión social en una nación con tantas carencias.
Denuncia gravísima
Los propios jueces son los que se sacan los trapitos al sol con denuncias gravísimas. Pudiera ser para asombro de no haberse perdido esa capacidad. Al acusar a un consejero del Poder Judicial de violar el protocolo para los aspirantes a formar el Consejo, la magistrada Ysis Muñiz Almonte señaló que el funcionario se ha codeado en Barahona con gente de dudosa reputación. Las imputaciones de Muñiz Almonte contra Francisco Arias, a quien atribuye proselitismo en favor de tres aspirantes al Consejo del Poder Judicial, son para que tanto el titular de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán, como el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, realicen una investigación. Es nada menos que una jueza que acusa a un funcionario no solo de violar las normas, sino de poner en entredicho la imagen del sistema judicial al reunirse con una persona que ella define de dudosa reputación. Son casos que, por sus inquietantes implicaciones, en modo alguno se pueden pasar por alto. Tienen que aclararse.

