Página Dos

RADAR

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No basta con identificar y sancionar a los agentes policiales que habrían matado de dos disparos a un estudiante de Medicina durante movilizaciones en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) contra la reforma fiscal. Es tiempo de que la jefatura de la Policía cambie el método que ha utilizado para preservar el orden público y la seguridad ciudadana. Sólo así se pueden evitar muertes como la del estudiante William Florián Rodríguez, de 21 años y oriundo de San Juan de la Maguana, quien recibió dos disparos hechos por agentes policiales que acordonaron la periferia de la UASD. Las versiones indican que el estudiante trataba de cruzar la avenida Alma Mater cuando fue alcanzado por los disparos de los agentes policiales. Su muerte no puede catalogarse como un caso aislado, ya que también fue herido, pero de perdigones, un empleado del Centro Universitario Regional Nordeste, en San Francisco de Macorís, durante una protesta contra la reforma tributaria. Como si se tratara de una conflagración tal parece que los agentes contaban con una orden de disparar para sofocar las protestas. Procede identificar y someter a los responsables de la muerte del estudiante, pero también evitar métodos  letales.

El 5% de la UASD

La demanda de que se cumpla con la asignación del 5% del Presupuesto a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) dista mucho de la histórica lucha por el medio millón, que movilizó prácticamente al país. Las condiciones políticas, económicas y sociales no son las mismas. La gran diferencia está en que la demanda actual se apoya en una ley y aquella en las necesidades financieras de la UASD para desenvolverse adecuadamente.  No está en discusión que la academia necesita y le corresponden legalmente los recursos. Ni tampoco se puede hablar de institucionalidad si no se cumplen las leyes, amén de que la UASD es la mejor llamada, como entidad pública, para completar el proceso formativo que se inicia con la educación básica. Al margen de que las  reformas que se han introducido  durante la gestión del rector Mateo Aquino Febrillet garantizan, al menos por ahora, el mejor uso de los recursos, el Gobierno tiene que sopesar la demanda de la casa de estudios.

El Nacional

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