Con el dengue –
Con la epidemia de dengue, aunque las autoridades prefieran que se le llame brote, cunde la confusión. Tal parece que la propagación de la enfermedad, que a la fecha ha cobrado unas 60 vidas, es resultado de la falta de coordinación de las direcciones regionales del Ministerio de Salud Pública.
La ministra Altagracia Guzmán se quejó en principio de malos diagnósticos y otras prácticas hospitalarias, pero al menos que se sepa no se investigó ni sancionó a ningún funcionario del sector.
Ahora el director de Salud, Ramón Alvarado, ordenó a los hospitales que conformen unidades para tratar de bajar el número de pacientes con los síntomas de la enfermedad que colman los centros.
Con ese escenario es obvio que el Ministerio de Salud Pública no ha podido cohesionar la jornada nacional que convocó para enfrentar un mal que aparte de bajar el rendimiento también provoca pánico en la población.
No es posible que todavía a estas alturas las propias autoridades tengan que exhortar a directores de hospitales sobre lo que tienen que hacer contra el dengue. La falta de coordinación o lo que sea plantea un problema de gestión que en modo alguno puede pasar desapercibido. Máxime cuando a la fecha han muerto unas 20 personas más que en igual período de 2014.

