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La Victoria

Cuadro tétrico

Tras el motín en que murió un recluso, otros cuatro y dos policías resultaron heridos, nada menos que el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, ha ratificado las vergonzosas e inhumanas condiciones en que opera el recinto carcelario. Con más de ocho mil presos, el recinto, construido en 1952 para albergar a 850, es una bomba de tiempo.

Últimamente el director de la Pastoral Penitenciaria, fray Arístides Richardson, ha renovado su petición de que la penitenciaría sea definitivamente clausurada. De hecho, en una ocasión se habló de un estudio, que no se sabe en qué ha parado, que daba como inminente la construcción de un nuevo recinto para alojar a los presos de La Victoria.

Al explicar los incidentes en que murió el presidiario, Domínguez Brito reconoció que en el centro se ha perdido hasta el control administrativo.

Y admitió que las autoridades tuvieron que intervenir para desactivar un enfrentamiento entre dos grupos. Si los presos son los que tienen el control interno, la población es exorbitante, los servicios deficitarios, en adición a otros problemas lo más sensato es que las autoridades procuren, no explicaciones, sino resolver el drama de La Victoria. No hay que esperar otro motín.

El Nacional

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