Disputas choferiles a sangre y fuego
Por sabido no dejan de conmover las revelaciones que han brotado sobre las operaciones de los gremios choferiles tras la liberación por una jueza de un regidor de Pedro Brand acusado de dirigir una supuesta banda de sicarios.
El control de las rutas del transporte de pasajeros lo imponen los sindicatos a sangre y fuego, como se ha evidenciado con las muertes de los choferes de Fenatrano, Mateo Nieves de Jesús, Overnys Guerrero y Ángel Javier, ocurridas el 17 de enero de este año.
Por los crímenes han sido imputados Arsenio Quevedo, presidente de la Unión Nacional de Transportistas y Afines (Unatrafín), y el regidor del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Erickson de los Santos.
Quevedo, a quien se impuso un año de prisión como medida de coerción, ha sido sindicado como cerebro y financiador de las ejecuciones, y también acusado de lavado de activos. Según la Fiscalía del Distrito Nacional, el también subdirector de la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT) y precandidato a diputado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), vendía el 68% de los 520 mil galones de combustible que le asigna el Estado.
Los escándalos dejan ver con más claridad las interioridades de los gremios choferiles. Y algo más.

