Sobre Oisoe
Presión social
Las presiones contra la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) no se limitan a las reiteradas y crecientes cadenas humanas que la Policía ha reprimido con violencia. La magnitud de la irritación social puede medirse en la intervención de entidades como la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), que ha reclamado al Gobierno tomar una decisión en torno a la cuestionada oficina de construcción.
Pero, para que no se olvide, también que se actúe sobre las irregularidades encontradas por la Dirección de Compras y Contrataciones Públicas en el polémico remozamiento del hospital Darío Contreras. Tras el suicidio de un ingeniero y las supuestas mafias denunciadas por contratistas de la OISOE el caso del centro médico había sido relegado a un segundo plano.
Pero Finjus, para que no se olvide, se ha ocupado de retomarlo. Por ahora solo ha habido declaraciones, pero ninguna acción oficial sobre los presuntos responsables de las irregularidades que se habrían cometido. Que las cadenas humanas tengan su trasfondo político, como puede olfatearse, no las desacredita, al margen de que se hayan convertido en el canal más expresivo contra la corrupción. Los casos son también otro desafío para la Procuraduría General de la República.

