Tras la conversión en ley de la reforma fiscal en una sesión que, para colmo, duró menos de tres minutos, las protestas sociales, protagonizadas mayormente por jóvenes de clase media, se han propagado por todos los escenarios. Lo más novedoso tal vez sea el piquete efectuado el viernes frente al propio palacio de la Policía, también contra la muerte del estudiante de Medicina William Florián Ramírez, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En tanto jóvenes expresan su indignación por la creación de nuevos impuestos para aumentar las recaudaciones las redes sociales están que arden con los más incendiarios mensajes contra los presuntos responsables de un sobregiro que se dice tuvo su principal causa en el proceso electoral. Necesito ver gente presa, dinero devuelto, botellas rotas, luego hablemos de reforma, dice uno de los mensajes que, de alguna manera, refleja el sentir de un segmento importante. Las movilizaciones, que ya han cobrado una víctima fatal y dejado varios heridos, no sólo han sido en la Capital, sino en Santiago, San Francisco de Macorís, Bonao y otras ciudades. Aunque la de ayer en la puerta Del Conde fue apoteósica. El afán es para que el Gobierno persiga a los responsables del déficit por unos 187 mil millones de pesos y deje sin efecto la reforma fiscal.
Chivo expiatorio
Los incidentes del jueves en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en que un estudiante de Medicina fue muerto por disparos de tropas policiales le costó el puesto al vocero de la institución del orden, el coronel Diego Pesqueira. La medida deja la impresión de que un problema de relaciones públicas agravó el suceso, que tanto ha afectado la imagen de la Policía, en que cayó William Florián Ramírez, de 21 años de edad. Pesqueira, quien fue reemplazado por el general Máximo Báez Aybar, ha sido una suerte de chivo expiatorio frente a la irritación generada por el comportamiento de la Policía. Que Ramírez fuera parte o no de las movilizaciones estudiantiles contra la reforma fiscal no justifica el belicismo de los agentes contra los manifestantes. Lo que ha hecho la jefatura de la Policía con la destitución de su vocero y otras acciones que ha dispuesto para establecer responsabilidades es cortar por lo más delgado. Que se sepa, Pesqueira no violó ninguna norma al dar cuenta de los sucesos en la UASD.

