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Pastoral

Clamor obispos

 

En su Carta Pastoral con motivo del Día de Nuestra Señora de la Altagracia, la Conferencia del Episcopado ha vuelto a poner el dedo en la llaga sobre problemas que desafían el bienestar, la seguridad y el desarrollo de este país. Si se insiste en el clamor es porque los males, antes que enfrentarse, se han tornado más complejos.

Los obispos censuraron la corrupción, el irrespeto a las leyes, la veleidad del liderazgo político y los atentados contra el medio ambiente, al tiempo de pedir más solidaridad con los inmigrantes. Son los mismos problemas que a través de múltiples denuncias han estado permanentemente sobre el tapete.

Al insistir en que es un mal que priva a la ciudadanía de recursos económicos que deberían ser destinados para satisfacer sus necesidades básicas, tales como educación, vivienda, alimentación, salud, seguridad, justicia y salarios dignos, la corrupción es vista por los religiosos como el más nocivo.

Es otra verdad de a puño su afirmación de que los problemas no son por falta de leyes, sino por su no aplicación. Alienta que los obispos no se cansen de reiterar los problemas que más afectan al país, con lo que hacen un aporte, porque algún día habrá que prestarles atención, pero además para empoderar a la población.

El Nacional

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