Candidato oficialista
Blanco de sospecha
El panorama político en Haití no acaba de despejarse. Con frecuencia surgen nubarrones que lo ensombrecen, como acaba de ocurrir con la objeción del candidato oficialista Jovenal Moise, el más votado en las elecciones del 25 de octubre de 2015 en Haití, a la designación de una comisión para verificar la transparencia del proceso.
Si el interés es eliminar los flecos provocados por las conflictivas votaciones, Moise y todas las fuerzas políticas haitianas deben colaborar y no obstruir una decisión en favor de la estabilidad y la transparencia.
Ante la falta de un sucesor el saliente presidente Michel Martelly pactó con los titulares del Senado y de la Cámara de Diputados la elección de un gobernante que convoque a elecciones a más tardar el 24 de abril. Todas las fuerzas acordaron la designación del presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Jocelerme Privert.
El proceso marchaba sin obstáculos hasta la designación del exgobernador del Banco Central, Fritz Jean, como primer ministro. Ahora se agrieta más con la oposición del candidato oficialista a que se verifiquen unos comicios que según las denuncias estuvieron plagados de irregularidades. Para rechazar la verificación Moise enarbola un argumento que no hace más que estigmatizarlo, al decir que la decisión no forma parte de los acuerdos del saliente gobernante para superar el vacío de poder.

