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Ascenso de Canó –

La jefatura de la Policía ha dado un manejo torpe al caso del pelotero Robinson Canó a raíz de su ascenso a primer teniente. Lo primero es que el estelar jugador de Grandes Ligas no ha debido figurar en la nómina de la institución, como un miembro más.

Sus credenciales son para desempeñar una función honorífica. Y en segundo se presta a dudas de que se justifique su ascenso sobre la base de méritos.

Canó y muchas luminarias no hacen más que aportar su imagen a entidades de servicios ciudadanos como la Policía, el Ejército, la Marina, Cuerpos de Bomberos, Defensa Civil y otras. Nadie puede pensar en una figura como Canó o algunos de los médicos militares patrullando calles o cumpliendo horario en una oficina.

Esa no es su misión. Más aporta el jugador impartiendo talleres, charlas o prestando su imagen a favor de causas nobles. Hablar de méritos sin ponderar esos factores genera la confusión y el ruido que ha provocado la respuesta de la Policía en el caso.

El Nacional

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