La Conferencia del Episcopado Dominicano ha calificado de infelices y macabras las peligrosas brigadas organizadas por juntas de vecinos de Santiago para sacar los haitianos que residen en sus barrios. Las autoridades tienen que plantarse frente al desaforado movimiento racista que pretende asumir unas atribuciones que no le corresponde sobre asuntos migratorios y legales. Esas juntas de vecinos de Cienfuegos y otros barrios de Santiago deben por lo menos ser llamadas a capítulo por su arrogante e ilegal usurpación de funciones. En el editorial de su semanario Camino, la Iglesia Católica calificada de peligrosa la acción anunciada por vecinos de Santiago contra haitianos residentes en diferentes barrios de la ciudad. Las Fuerzas Armadas, la Policía y la Dirección General de Migración deben actuar con más energía frente a los engreídos vecinos que no sólo reniegan de la presencia haitiana, sino que pretenden valerse de la fuerza, y no de la ley, para que sean repatriados. Ha de tomarse en cuenta que la supuesta limpieza étnica también se presta a extorsiones y abusos contra los inmigrantes haitianos. La solución a un problema que se ha incrementado por la falta de una política migratoria en modo alguno puede ser a la fuerza.
Reacción prudente
El director de Migración ha reaccionado frente al juicio que enfrenta por desacato con la prudencia que debe observar un funcionario público. Sigrido Pared Pérez dijo que no tiene reparos en obtemperar la citación del juez Alejandro Vargas para exponer sobre la deportación, al margen de un proceso judicial, de un ciudadano polaco. No ha sido la misma actitud del fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso, quien consideró que la sentencia del juez de Atención Permanente sienta un peligroso precedente para el país. Además de Pared Pérez, el magistrado ordenó juicio contra una fiscal adjunta, quien habría actuado en forma irregular en el apresamiento del polaco Radislaw Filip, y de un subdirector de la Interpol. El director de Migración fortalece su imagen de funcionario responsable y respetuoso al señalar que acata sin reparo la sentencia que ordena un juicio en su contra. Es como deben actuar todos los funcionarios que respetan el orden institucional. Buen ejemplo.

