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Despejar incertidumbre

Desafío de Temer

 

Desde que comenzó a conspirar, el vicepresidente de Brasil, Michel Temer, también comenzó a prepararse para cuando llegara el momento de sustituir a la presidenta Dilma Rousseff. El hombre que precipitó la mandataria al abismo al retirarle el decisivo apoyo de su partido en las cámaras legislativas, habla, tras asumir el mando por 180 días, de un Gobierno de salvación nacional.

Pero estabilizar una nación tan convulsionada, que además de una corrosiva crisis económica es sacudida por sonados escándalos de corrupción, no será una tarea tan simple.

Para blindarse, la primera carta de Temer, quien para colmo está salpicado por sospechas de corrupción en el caso Petrobras, ha sido la conformación de un gabinete conformado por representantes de nueve partidos de oposición que votaron a favor del juicio político a Rousseff.

El gran problema está en que si los brasileños no querían a la defenestrada mandataria tampoco lo quieren a él. Su índice de aceptación es incluso más bajo que el de la propia Rousseff, que es mucho decir. Ahí radica una de las grandes incógnitas. Brasil, una de las grandes economías del mundo, constituye hoy un foco de atención de los mercados y la comunidad internacional.

El Nacional

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