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Radar

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Violencia

Mal síntoma

 

Los actos de violencia que se han registrado en diferentes municipios basados en un supuesto fraude en las elecciones dejan mucho que desear. Lo que tienen que hacer los reclamantes o sus seguidores es canalizar sus alegatos ante las instancias correspondientes o presentar las pruebas que poseen ante la opinión pública.

Quemar la oficina de la Junta Municipal Electoral de Hato Mayor o provocar disturbios como los ocurridos en Santo Domingo Norte son acciones que riñen con la razón. Las autoridades electorales están en la obligación de atender cada uno de los recursos que se han presentado para transparentar los resultados del proceso y bajar las tensiones.

Por supuesto que los candidatos y partidos tienen que canalizarlos y no limitarse a denuncias mediáticas. Nadie debe y mucho menos quiere perder con marrullas.

Es verdad que las fallas técnicas y las propias irregularidades que se registraron durante las votaciones, aunque un tanto magnificadas, han contribuido con el malestar que se vive tras las elecciones. Pero no es tampoco como para que se apele al incendio de sedes municipales, disturbios y otras acciones violentas que cuestionan los alegatos y atentan contra la seguridad y el orden público.

El Nacional

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