No cesan conflictos JCE
Las contradicciones en la Junta Central Electoral (JCE) no dan señales de terminar. Rebrotan hasta cuando las aguas parecen más calmadas. Que afloren diferencias puede ser una muestra de transparencia, pero también de malestar. Al cuestionar la auditoría a los equipos que se utilizaron en las pasadas elecciones, el miembro de la JCE, Eddy Olivares, deja entrever que se intenta ocultar alguna irregularidad.
De ser así algo muy grave. Olivares ha pedido al presidente de la JCE, Roberto Rosario, que ordene al director de Informática entregar un informe sobre las fallas en el conteo electrónico de los votos. Además de que un equipo de profesionales independientes, aunque haya que contratarlos en el exterior, haga una auditoría a los polémicos aparatos. Como el análisis que se hizo fue dispuesto por la propia JCE, Olivares da a entender que en la experticia pudo colarse gato entre macuto.
Para él resulta suspicaz que la filial española de la Princewaterhouse Coopers fuera la que hiciera la auditoría de los aparatos electrónicos como subcontratista de la empresa Indra Sistemas, que a su vez fue la que los proveyó. Si es así, su petición es razonable, aunque amplifique ese malestar interno que constituye una constante en el organismo.

