Colombian President Juan Manuel Santos (C) holds a copy with the final text of the peace agreement with the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) guerrillas, on his way to the National Congress in Bogota on August 25, 2016. Colombian President Juan Manuel Santos ordered the army Thursday to observe a definitive ceasefire with the FARC rebels after the two sides reached a deal to end their half-century conflict. / AFP / IVAN VALENCIA
Victoria del diálogo
Tras más de medio siglo de conflicto armado, el alto al fuego definitivo que suscribieron en La Habana el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es una victoria del diálogo, que vuelve a erigirse como el instrumento más eficaz para dirimir las diferencias más enconadas.
Para el mundo, que sufre los rigores de las insensateces y el fanatismo, con sus secuelas de atentados terroristas que han dejado miles de muertes, el mensaje de que hablando la gente se entiende no puede ser más elocuente.
El presidente Juan Manuel Santos se la jugó y los resultados le han dado la razón, aunque todavía se tenga que esperar la celebración de un plebiscito para validar o rechazar el acuerdo de paz. En sus 52 años se calcula que la guerra provocó más de 220 mil muertes, cerca de ocho millones de damnificados y miles de desaparecidos.
El acuerdo, que supuso unos cuatro años de negociaciones, con sus altas y sus bajas, está llamado a iniciar una nueva era en Colombia. La victoria del diálogo ha sido también el triunfo del presidente Santos. Su confianza y determinación fueron fundamentales para que hoy los colombianos respiren más tranquilos. Ahora solo cabe esperar que todos los sectores de buena voluntad pongan su granito de arena para sellar el acuerdo.
