Página Dos

RADAR

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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recoge el sentir de un amplio sector al recomendar al Congreso que en lugar de aprobar más leyes, mejor vigile que se cumpla con las existentes. En buen momento ha salido a relucir la crítica observación del BID sobre el espejismo de sustentar el Estado de derecho en la evacuación de leyes, que, para colmo, en la práctica, se convierten en letra muerta. Desde siempre se ha dicho que en materia de leyes República Dominicana puede proclamar que está plenamente abastecida, pero en cuanto a respeto desgraciadamente no se pueda decir lo mismo. Las violaciones son tan olímpicas que nada menos que el ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, reconoció que el proyecto de Presupuesto para 2011 violaba 24 leyes. Entonces, como plantea el BID, el problema de República Dominicana no son más leyes, sino que se cumplan con las que existen, o de lo contrario que se deroguen. Puede darse por descontado que el Congreso, que ha hecho caso omiso a las críticas sobre el infame barrilito, no se dará siquiera por aludido sobre la recomendación del BID. Tiene que justificarse, no sólo sancionando préstamos cuyo monto constituyen una amenaza para la soberanía de la nación.

Respuesta al Gobierno

El presidente Leonel Fernández ha encontrado una respuesta anticipada a su propuesta de que América Latina sea convertida en el continente de la clase media. El estudio “La ruta hacia el crecimiento sostenible en República Dominicana. Fiscalidad, competitividad, institucionalidad y electricidad” le sugiere priorizar la educación en lugar de la construcción o de gastos visibles en obras similares. El estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuestiona la influencia que ejerce el Poder Ejecutivo en los asuntos presupuestarios y fiscales, y lo responsabiliza del gasto de tipo partidario y el colectivo. No hay que dar muchas vueltas para saber la conclusión. El estudio señala que la inversión en obras públicas suele proveer réditos políticos a corto plazo, pero socavan la confianza y, por supuesto, tampoco garantizan el desarrollo de una nación. El estudio puede servirle de base al mandatario para comenzar por el país con el fomento de una sólida clase media en la región.

El Nacional

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