Con renuncia
Historia se repite
Con la renuncia de Pablo Rosario a integrar la Cámara de Cuentas porque se le degradó de vicepresidente a miembro la historia se repite, aunque no propiamente en el organismo. Ya antes Jorge Subero Isa rehusó formar parte de la Suprema Corte de Justicia porque se le degradó de presidente a miembro.
Las decisiones terminan convirtiéndose en pasajeras, pero no por ello dejan de plantear reflexiones. ¿Cuáles son los criterios, por ejemplo, para que el Consejo Nacional de la Magistratura o el Senado degraden a un magistrado de la Suprema Corte de Justicia o a un miembro de la Cámara de Cuentas? Lo que se supone es que si no cumplieron a cabalidad con sus funciones deberían ser removidos de los cargos. Con la degradación que motivó la renuncia de Subero Isa y ahora de Rosario se envía un mensaje contradictorio, confuso.
Rosario, con mucha responsabilidad, no se prestó al juego y decidió no permanecer en la Cámara de Cuentas. Como hizo Subero Isa cuando después de ocupar la presidencia de la Suprema Corte de Justicia se le nombró miembro, como si se tratara de algún premio de consolación. Los casos son para que se reflexione sobre un sistema de elección que siempre deja cuestionamientos.

