Escándalo
Leche al granel
Los muchos problemas que en estos días han colmado a la población no son, en modo alguno, como para relegar a un segundo plano el escándalo sobre la distribución de una leche importada al granel, que contendría sustancias no aptas para el consumo humano. Que el comercio del alimento atente contra la producción y la ganadería no es lo que está en juego.
Lo preocupante es que no se actúe, más que con el decomiso del producto, contra una operación perjudicial para la salud. Si se efectúa una investigación las autoridades no tendrán mayores dificultades en dar con los responsables de la introducción y distribución de una mercancía que se ha calificado de no apta para el consumo.
Con el tiempo que lleva denunciándose el negocio de la leche es para que se haya dado un contundente ejemplo, no solo reduciendo la práctica a la mínima expresión, sino actuando contra los importadores o distribuidores.
¿O es que acaso estos son tan encumbrados que no se pueden tocar? Si es el criterio, en lugar de Estado de derecho basado en el imperio de las leyes, hay que hablar de privilegios en detrimento de la población. El caso no es otro de los escarceos mediáticos insuflados por intereses particulares. Se trata de un problema sanitario.

