El tiempo se encargará de dar su veredicto de las coincidencias que se atribuyen al expresidente Leonel Fernández y al dirigente opositor Luis Abinader sobre la designación de los miembros de las altas cortes y la aprobación de la ley de partidos políticos y de régimen electoral.
Es comprensible que Fernández quiera conservar su influencia en la Suprema Corte de Justicia, donde se escogerán cuatro jueces, y en el Tribunal Superior Electoral (TSE). Y que Abinader quiera la designación de magistrados independientes e imparciales.
Lo que más ha extrañado, al menos de acuerdo con los informes, es que Fernández prefiera presionar desde la acera del frente y no desde su posición de presidente del partido en el poder.
Con la ley de partidos políticos y régimen electoral se asegura que emisarios al más alto nivel buscan eliminar, para superar el impasse, la celebración de primarias simultáneas y buscar un bajadero a la rendición de cuentas sobre el financiamiento a los partidos políticos.
Con la lucha interna que se libra tanto el PLD como en el PRM no ha de sorprender, por lo visto, si en cualquier momento ambos líderes políticos, a quienes se habría procurado juntar, dan alguna señal más concreta sobre el caso de los jueces y los proyectos de leyes.

