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Expedición 14 de junio

Principio del fin

 

La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, la más férrea que conoció la región, sobrevivió, desde su instalación en 1930, a distintas conspiraciones, incluido el desembarco en 1959 por la bahía de Luperón de expedicionarios nacionales y extranjeros.

Tan sometida estaba una nación en la que ni siquiera se podía pensar mal de Trujillo, por los riesgos que implicaba, que al dictador jamás le podía pasar por la cabeza que un grupo de jóvenes y profesionales podían tomar las armas para enfrentar su régimen.

Grande fue su ira al saber que el 14 de junio de 1959, de lo cual se cumplen mañana 58 años, tres grupos habían arribado desde el exterior por Constanza, Maimón y Estero Hondo para enfrentar su tiranía. Con el poderío del Ejército trujillista, el más numeroso y mejor armado de la región, y el sometimiento de la población, la expedición terminó en un martirologio.

Pero gracias al sacrificio de los expedicionarios se aceleró el principio del fin de una de las más crueles dictaduras de América Latina. Los insurgentes fueron aniquilados, pero su sangre abonó, como se ha escrito una y mil veces, la semilla de la libertad. Cada 14 de junio los amantes de la libertad, la dignidad y los más sanos valores tienen que hacer un alto para reverenciar a los mártires de 1959.

El Nacional

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