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In fraganti

El piloto boricua detenido cuando operaba vuelos ilegales desde Samaná a Puerto Rico evidencia que al menos el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) está en lo suyo. El capitán Roberto Henríquez Bougeois y el propietario de la aeronave, William Peñaló García, estaban autorizados sólo para operar vuelos internos, pero según el IDAC, se las arreglaban para desviarse a Puerto Rico. Despertó sospecha que en el tiempo promedio el piloto no llegara desde Samaná a Punta Cana con tres mujeres y dos niños a bordo, determinándose que se había desviado hacia la vecina isla. Aunque la captura del piloto ha sido un palo del organismo que dirige el licenciado José Tomás Pérez, el caso se presta para realizar una amplia investigación sobre el tráfico de ilegales a través de terminales aéreas. La desaparición del avión que salió el 15 de diciembre del aeropuerto Cibao con destino a Mayaguana y otros casos confirman la preocupación en tal sentido.

Horrendo infanticidio

Tenía que estar poseído por el mismo demonio el homicida a machetazos ayer en San Cristóbal de un niño de tres años. La violenta muerte de Kelvin Enrique Santos refleja los inquietantes niveles de descomposición y falta de piedad que permean la sociedad dominicana.

Nada, pero absolutamente nada justifica el homicidio de una criatura inocente y menos en forma tan violenta y con tanta saña. El niño recibió dos machetazos en la cabeza y otro que le cercenó un brazo.

El cuerpecito sin vida fue descubierto  a las 3: 00 de la tarde. Se dijo que jugaba con unos amiguitos, pero que al notar su prolongada ausencia su madre salió a buscarlo, encontrándose con la horrible tragedia.

Cierto es que por aquí se han visto muchos crímenes horrendos, pero muertes tan violentas tienen necesariamente que consternar a la opinión pública. La gente no sale de su asombro.

El niño era hijo de la señora Berenice Santos, con quien residía en el traspatio de una humilde vivienda en el empobrecido sector La Guandulera.

El elevado índice de criminalidad ha convertido a San Cristóbal en una de las ciudades más violentas e inseguras del país. Pero homicidios como el ocurrido ayer dan otra dimensión a la sangrienta ola de violencia que estremece a la población.

Ante casos tan conmovedores la gente tiene necesariamente que preguntarse ¿qué pasa en la sociedad dominicana?

El Nacional

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