La adhesión de decenas de tiendas dominicanas a la tradición estadounidense del Black Friday de promover notables rebajas de precios durante el primer viernes después de la celebración del Día de Acción de Gracias, pudo movilizar el comercio minorista y mayorista con la inserción de grandes masas de consumidores que procuraban aprovechar las tentadoras ofertas.
Tiendas de electrodomésticos ofertaron neveras, televisores, acondicionadores de aire, equipos de música y otros efectos hasta con un 50% de descuento. Similares se produjeron en mueblerías, tiendas de calzados, textiles, accesorios y hasta en Supermercados y empresas concesionarias de automóviles.
En razón de que la cena del Thanks Giving, se ha reproducido notablemente entre familias dominicanas, lo lógico es que se copie también el Viernes Negro, que resultó económicamente más rentable para comerciantes y consumidores. Una lección que debería extraerse es que el Gobierno está compelido a dinamizar la economía, ya no sólo por vía de medidas monetarias, sino también por el lado financiero porque este país está repleto de plazas comerciales que requieren del consumo como agua en el desierto.

