El cáncer en sus diversas manifestaciones ha sido causa del 15 por ciento de la mortandad general y afecta la salud o el desempeño del 90 por ciento del núcleo familiar de República Dominicana. Ese cuadro se torna más dramático aun al saber que la tasa de prevalencia de las neoplasias maligna es 41 por cada cien mil habitantes, lo que se considera muy alta. Entre los tipos de tumores malignos con mayor incidencia se mencionan los de mama, de cuello de útero, aparato digestivo, de labios, boca y faringe, de piel, pulmón y de colon, siendo el de mama el que causa mayores decesos. La gente debería saber que el cáncer ocupa la segunda causa de muerte en el país, superado solo por las enfermedades cardiovasculares, por lo que las medidas de prevención constituyen una obligación médica para todos los ciudadanos. Las mujeres son más proclives a contraer cáncer a pesar de que los factores más incidentes como cigarrillo, alcohol e ingesta de grasas están más asociados a los hombres. El hospital oncológico Doctor Heriberto Pieter recibe más de 12 mil casos anuales de pacientes con cáncer, lo que ofrece una idea de la incidencia de esa enfermedad. Hay que cuidarse.
Merienda escolar
Es mucha la gente que expresa rechazo e indignación por la nueva suspensión del desayuno escolar anunciada el jueves por el ministro de Educación, Melanio Paredes, tras reportarse cinco nuevos casos de estudiantes intoxicados al ingerir leche, jugo y bizcocho de esa merienda. Las ex titulares de Educación, Ligia Amada Melo y Milagros Ortiz Bosch, figuran entre quienes rechazan la medida oficial y reclaman que el desayuno escolar recupere su condición de programa exitoso y saludable. La verdad es que duele saber que las autoridades no encuentren solución ni fórmula alguna para evitar que se distribuya alimentos contaminados a estudiantes de escuelas públicas. Se insiste en señalar que la suspensión de ese programa no constituye ninguna solución, sino más bien un castigo a más de un millón de alumnos que tendrán que recibir docencia con los estómagos en piyama.

