Protestas
La calma que ha prevalecido en Haití podría alterarse en cualquier momento como resultado de la proscripción para participar en los comicios de abril próximo a los seguidores del depuesto presidente Jean Bertrand Aristide. Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA) han sido los primeros en protestar y en advertir sobre las consecuencias para la estabilidad social y política que tendría el evidente atentado político. La injusta prohibición no tiene otra explicación que el miedo a que los candidatos del partido Familia Lavalás arrasen en las próximas votaciones senatoriales. El alegato de que los postulantes no fueron inscritos con la rúbrica del líder del partido no puede ser más ridículo Aristide está exiliado desde 2004 en Sudáfrica. Al pretexto se le llama deseo de alborotar las avispas. Sabrá Dios con cuáles propósitos. El impedimento puede ser hasta una provocación, pues nada justifica que en un proceso democrático se impida la participación de un partido político no proscrito.
En lista de criminalidad
Con la deplorable muerte del segundo teniente Baldemiro Olivero Olivero, ocurrida el fin de semana en Los Tres Brazos, la delincuencia callejera que azota la población cobra otra víctima en las filas de la Policía y de las Fuerzas Armadas.
Olivero Olivero, de 33 años, era encargado de la sección antirrobos del Plan Piloto, en Honduras, y fue abatido cuando se dirigía a su residencia ubicada en la calle Gregorio García Castro, 143, en la zona oriental.
Si algo traduce la muerte del oficial es la inseguridad que reina en las calles. Cualquier persona puede ser eliminada sin miramiento alguno por una delincuencia que opera con la mayor impunidad.
Uno de los dos presuntos participantes en el crimen, identificado como Efraín Fellé Martínez, de 23 años, se entregó el domingo a la Policía. El otro es Paulino de la Cruz, quien está prófugo.
Familiares de Olivero Olivero dijeron que De la Cruz había sido varias veces detenido por el oficial, pero que siempre era dejado en libertad por una fiscal del Plan Piloto. Por eso quieren que la muerte de su pariente sea investigada a fondo.
Ojalá que pudiera realizarse la pesquisa sobre un crimen repudiable, aunque la verdad, sin embargo, es que policías, militares ni nadie está exento de esa criminalidad que diariamente cobra nuevas víctimas.

