Conflicto cajas y cajones
Los dimes y diretes entre el alcalde de Santo Domingo y la Asociación de Bares, Hoteles y Restaurantes ( Asonahores), en nada contribuye al deseo común de mejorar los servicios municipales en el Distrito Nacional y en particular en el entorno del Malecón, como reclaman los hoteleros, quienes han pedido que el alcalde Roberto Salcedo sea sometido a juicio político en el Congreso, al considerar inconstitucional los aumentos de arbitrios dispuesto por el cabildo. La municipalidad capitaleña anhela y merece una sustancial mejoría en los servicios de recogida de basura, aseo, ornato y rescate de los espacios públicos, aunque los hoteleros hacen énfasis sólo en el Malecón y la zona colonial. El síndico Salcedo debería entender que no puede ni debe imponer por su cuenta nuevos arbitrios ni aumentar los existentes, porque esa atribución corresponde al Congreso. Asonahore está en obligación de equiparar sus justos reclamos con el deber cívico de aportar a la ciudad con el pago de tributos que el Ayuntamiento dice que nunca honra. Lo mejor sería que autoridades y hoteleros se sienten a dialogar en vez de tirarse las cajas y los cajones.
Hablar por hablar
Tal parece que Policía y Ministerio Público no logran desprenderse del artitismo que lo impulsa a hablar por hablar, sin importar si las investigaciones en torno a un crimen determinado avanzan o están estancadas. Tal es el caso del asesinato del venezolano Rafael Mauricio Verdeja, perpetrado en el restaurant de un hotel de la avenida Sarasota, sobre cuyas indagatorias, el fiscal del Distrito ha dado informaciones pormenorizadas, que aun conducen a ningún sitio. El doctor Alejandro Moscoso refiere que se investigan a tres personas, que se realizaron dos allanamientos y que se revisan dos celulares, pero hasta el momento no hay nada en firme. Entonces, ¿Para qué hablar? Todo lo dicho por el fiscal se podría resumir con la expresión estamos investigando. El asesinato de Verdeja presenta todas las características de un sicariato, pero no hay que extrañar, que al final resulte un caso de delincuencia común. Por eso se aconseja alejarse del artitismo.

