Puede ser bastante lo que se haya logrado con que las empresas cumplan la ley de Seguridad Social al reportar siquiera una parte de los accidentes laborales. Pero si de unos 70 mil en 2009 sólo se dio cuenta de poco más de 14 mil, como declaró el director de la Administración de Riesgos Laborales (ARL), doctor Elisaben Matos, entonces es mucho lo que falta para que el sector empresarial cumpla a cabalidad con sus obligaciones al respecto. Matos podrá sentirse satisfecho de la cifra alcanzada en los primeros seis años, más si se toma en cuenta que ha habido que crear la infraestructura, pero los resultados hubieran sido más significativos con una mayor integración del sector empresarial. Los más de 14 mil accidentes han significado para la ARL una erogación de más de 400 millones de pesos, lo que habla bien de la capacidad y eficiencia en la administración de los recursos. La omisión de los hechos, por las razones que fueren, en nada beneficia al trabajador, que tiene que pagar por un derecho que luego no se le reconoce. Por lo demás, satisface la solvencia y capacidad de que dio cuenta el director de la Administradora de Riesgos Laborales para asistir a la clase trabajadora en caso de accidentes. Cumple con su misión.
Reacción sintomática
Los Serulle han reaccionado con un torpedo al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sobre la expulsión deshonrosa de esa organización de su hermano Gilberto. La respuesta del doctor Julián Serulle tiene incluso muchas aristas al garantizarle a su hermano que no lo dejarán solo y que nadie lo va a humillar. Gilberto fue expulsado deshonrosamente del PLD por haberse juramentado en el Partido Revolucionario Dominicano para competir por la sindicatura de Santiago. Al hablar como vocero de la familia su hermano Julián advirtió que hasta que no le prueben que ha sido narcotraficante, ha robado o incurrido en actos de corrupción no permitirá que a Gilberto se le ultraje. Y se quejó de que el PLD juzgara a su hermano de esa manera cuando en el Gobierno, según dijo, hay gente que se fue, formó partido aparte o militó en otro, volvió y nunca se le consideró deshonroso. El tiempo se ocupará de definir el gesto de los hermanos Serulle en torno a la suerte de Gilberto.

