Página Dos

RADAR

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La intención del Cabildo del Distrito Nacional de regular el transporte de carga por el Malecón, como parte de un plan para rescatar la zona, amenaza desde ya en convertirse en otra confrontación entre el Ayuntamiento y sectores empresariales. Las asociaciones de Industrias y de Empresas  de Haina advirtieron que no existen condiciones para desviar el transporte pesado por un tramo de la avenida George Washington. La decisión, sin duda, es conflictiva. Si bien es cierto que se tiene que rescatar la vista más hermosa que tiene la ciudad, además de histórica, en la práctica no sería más que desvestir un santo para vestir a otro. Porque el problema que se le quitaría al Malecón se le sumaría a las vías por donde circularán los camiones y patanas. Aunque el horario para el transporte por la 30 de Mayo y un tramo de la George Washington estaría restringido sólo de 1:00 a 6:00 de la mañana. La regulación luce importante y se puede discutir, tomando en cuenta  todos los factores que contribuyan a preservar una arteria turística como la George Washington, así como la rapidez y seguridad del transporte de carga para la actividad industrial y comercial.  Lo que no puede es imponerse a la fuerza. Sería atizar otro conflicto.

Cultura bajo fuego

La eliminación de la subvención a las entidades santiagueras Alianza Cibaeña, Casa del Arte y las 37 Tablas ha desatado una tormenta contra el Ministerio de Cultura. Con una economía que dice el Gobierno en 2010 crecío un 7.8 por ciento se ha descartado que fuera por falta de recursos que se suspendió el apoyo  a las emblemáticas entidades. La decisión ha motivado un urticante comentario del semanario Camino, órgano de la Iglesia Católica. La publicación señala que “la austeridad gubernamental sólo se aplica al pueblo, mientras vemos funcionarios que llevan una vida propia de países desarrollados a costa del erario, olvidando las necesidades colectivas que padecen amplios sectores nacionales”. Es obvio, como observó Camino, que con la medida se limita el trabajo y se cierran las puertas a cientos de jóvenes que no tienen otros medios para superarse. A simple vista, la medida no cuenta con asideros que la justifiquen. Cultura se gasta muchos asesores.

El Nacional

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