El presidente venezolano Hugo Chávez había denunciado que el encuentro de la canciller estadounidense con gobernantes de Centroamérica y República Dominicana era para bajarles líneas políticas sobre la región. Es probable que Chávez se hubiera excedido, pero el reconocimiento unánime al Gobierno de Honduras y su bienvenida a la infuncional Organización de Estados Americanos (OEA) no lo alejan mucho de la verdad. Como presidente hondureño Porfirio Lobo será una realidad, pero no para que se legitime su elección como un acto democrático. Lobo fue uno de los protagonistas en el encuentro con Hillary Clinton que se celebró en Guatemala. Es obvio que la influyente funcionaria no iba a reunirse con los mandatarios centroamericanos para generalizar sobre el tráfico en la región. Tenía que haber otros asuntos más concretos. El cálido reconocimiento a Lobo en la reunión que dicho sea de paso no contó con la presencia del presidente nicaragüense Daniel Ortega de seguro que repercutirá en el de por sí tenso ambiente regional. Por lo menos Venezuela está renuente a reconocer al Gobierno hondureño y ratificó su apoyo al depuesto Manuel Zelaya, a quien llamó Presidente legítimo.
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Las autoridades dominicanas deben acelerar las investigaciones sobre los mil 200 kilos de cocaína procedentes de República Dominicana confiscados en un contenedor en España. Pero en primer lugar ha de tenerse en cuenta que la droga todavía entra y sale del país del país en grandes cantidades. Como las autoridades españolas también han iniciado una investigación se prestaría a especulaciones que no sea aquí que se determinen los implicados en la operación. Al confiscar el cargamento se detuvo a dos personas en Valencia y Barcelona que formarían parte de una red que se dedica al tráfico de estupacientes. La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) debe intensificar las investigaciones sobre un caso que aumenta la percepción de que el país es uno de los principales puentes para el trasiego de estupefacientes a Europa. Pero también tiene que reforzar la vigilancia en todos los puntos de la geografía para impedir la entrada y salida de drogas.

