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Por las múltiples adversidades, la carrera militar se ha convertido en un soberano desafío. Además del ingrediente político que tanto daño ha causado a los cuerpos castrenses, lacras como el narcotráfico, la corrupción y la descomposición social también conspiran contra el servicio militar.

No se trata de ningún secreto, aunque confesiones tan dramáticas como la del exjefe de la Marina, almirante retirado Francisco García Alecont, sobre las tentaciones con que tienen que lidiar los militares, disparan la señal de alerta. Los  estudiantes y cadetes necesitan revestirse de la más impermeable fortaleza moral y profesional para resistir, según García Alecont, tentaciones “que cada día corroen las estructuras de las instituciones militares, la familia y la sociedad”.  

 Los oficiales de carrera están expuestos no sólo a la perniciosa tentaciones de la corrupción y el narcotráfico, sino a las intrigas políticas, que cada cuatro años cobran cuerpo con cada cambio de Gobierno. Esas intrigas que ha sacado a relucir García Alecont en una conferencia titulada “La tradicional devoción de los marinos dominicanos por la Virgen del Amparo” debilitan el sistema inmunológico de los cuerpos armados.  El drama es realmente preocupante.

El Nacional

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