El problema haitiano representa una molestosa espina para las autoridades, sobre todo cuando son citadas por organismos internacionales para declarar sobre supuestas violaciones de los derechos de los inmigrantes o los descendientes de éstos. Pero muchos de los problemas se lo buscan las propias autoridades por la evidente indiferencia para hacer que se cumplan las leyes y las reglas en casos como las contrataciones laborales.
La ocupación de la sede del Ministerio de Trabajo por decenas de haitianos que alegan haber sido engañados por un empresario dominicano, si bien no ha sido de los conflictos más ruidosos, es otra nota negativa, que hace mucho daño a la imagen del país. Después de contratarlos en Haití, el empresario, identificado como Rafael Emilio Alonzo Luna, no les paga tres meses de sueldos atrasados, pero tampoco la liquidación.
El caso es para que tanto el Ministerio de Trabajo, de cuya supuesta indiferencia los haitianos se han quejado, como la dirección de Migración, presten más atención a la presencia y contratación de mano de obra extranjera. La violación de los derechos laborales que alegan los haitianos es de los casos que se toma para instrumentar expedientes contra República Dominicana.

