La declaración del jefe de la Policía de que le gustaría que un acusado del asesinato de un teniente coronel del cuerpo no se entregara para la institución enfrentarlo se interpretó como una sentencia de muerte. Ahora la Policía tendrá que aclarar, sin la menor pizca de duda, el supuesto intercambio de disparos en que fue abatido Jean Carlos de León (Cacón).
El cadáver de De León fue llevado a las 12:30 de la madrugada de ayer al hospital Ney Arias Lora, de la Charles de Gaulle, con varios disparos en la cabeza, el tórax y los glúteos.En los sectores en que se presume pudo ser ultimado los vecinos declararon no haber escuchado ningún disparo.
La Policía lo acusaba de participar en la muerte el 28 de diciembre del coronel Pedro de la Cruz. El padre del joven había admitido que su hijo era un atracador y un azote, que incluso estaba armado, pero que no había participado en la muerte del oficial de la Policía.
Todavía de ser así se presumía inocente hasta ser condenado por un tribunal de justicia. Al declarar que le gustaría que el sospechoso no se entregara para la Policía enfrentarlo, el jefe del cuerpo, mayor general José Ernesto Polanco Gómez, lo sentenció a muerte. Lo del intercambio de disparos, que puede ser, es lo que ahora está en duda.

