Puede servir de consuelo que la brutal sequía que castiga a la población contribuya al menos con la producción de productos agrícolas como mangos y aguacates. Pero ese no es el caso. La crisis en el suministro de agua potable constituye un desafío frente al cual las autoridades no pueden escatimar iniciativas para amortiguar sus efectos.La gente padece una de las crisis más agudas causada tanto por la sequía que prácticamente ha secado embalses como por las averías y el derroche del líquido. La voz de alarma ha sonado ante la dura realidad que ha puesto a los consumidores a tener que abastecerse de agua a través de compra o algún otro procedimiento tortuoso. La cosecha de mangos y aguacates que según la división de agrometeorología de la Oficina Nacional de Meteorología estimulará la sequíaestá lejos de compensar el drama de la falta de agua. Después de todo, se trata de productos que se pueden cultivar en muchas zonas caracterizadas por su aridez y la falta de regadío. De hecho, ambos cultivos se han incrementado considerablemente por la demanda que tienen en los mercados internacionales. Las autoridades tendrán que apelar a todos los medios para evitar que la crisis de agua se convierta en una calamidad.
Pensión a periodistas
La pensión de periodistas por el Gobierno ha vuelto a dar de qué hablar. Todavía no se sabe cuáles son los criterios para pensionar a periodistas no sólo jóvenes, sino que laboran normalmente en uno o varios medios. O a otros que se han retirado del oficio, si es que lo ejercieron en alguna ocasión, para dedicarse a la política o el comercio. Pero además la pensión de periodistas se haconvertido en un privilegio del que ya quisieran disfrutar servidores públicos como maestros y policías. Al cabo de una vida éstos suelen ser jubilados con una chileta, mientras que periodistas que ni siquiera lo necesitan reciben no menos de 20 mil pesos mensuales. Al ritmo que van las pensiones para la gente de la prensa dentro de poco no quedará uno, a menos que por vergüenza la rechace, sin gozar de una retribución del Estado. El privilegio puede ser otra de las razones por las cuales este ejercicio esté tan desacreditado. Y pese a lo cuestionado del método existe un silencio cómplice.

