El sistema sanitario no ha podido quedar peor evaluado con la muerte de un diabético por falta de asistencia médica. No importa que cuente con la estructura más imponente y los equipos más sofisticados, que tampoco es el caso de República Dominicana. Con lamentar, condenar y disponer una investigación se cierra el caso de Antonio Jiménez Robles, de 30 años, quien murió en su residencia de Haina después de no encontrar asistencia en los hospitales Juan Pablo Pina, de SanCristóbal; el Padre Billini, Moscoso Puello y Luis Eduardo Aybar. Por supuesta falta de cama Jiménez Robles, que padecía un absceso en los glúteos, no pudo ser ingresado en ninguno de los centros médicos. Antes de desmontarlo del vehículo en que había sido transportado, cuentan los familiares que en un hospital les dijeron que ni se molestaran porque no había cama disponible. Pese a la gravedad no tuvieron más que llevárselo, temerosos de que ocurriera el fatal desenlace que temían, porque no disponían de recursos para ingresarlo en una clínica privada. Haber hecho todo lo que estuvo a su alcance es el único consuelo, pero no como para calmar el dolor causado por la muerte de Jiménez Robles por falta de asistencia médica. Ese es el sistema sanitario.
Contra el cólera
Tan saludable como el acercamiento resulta la campaña que han anunciado los ministerios de Salud Pública de Haití y República Dominicana para combatir el cólera en toda la isla. La jornada sanitaria es de esos proyectos comunes que, por su incidencia en ambos territorios, pueden abordar las autoridades de los dos países. Cualquier epidemia en uno u otro país repercute en la isla, con todas sus consecuencias. El encuentro encabezado por la ministra de Salud de Haití, Florence Guillaume, y el de República Dominicana, Freddy Hidalgo, es de mucha relevancia en cuanto a la necesidad de diseñar una estrategia común para enfrentar problemas comunes. La erradicación del cólera y otras enfermedades de esa naturaleza estimula la inversión extranjera en los dos países. Se trata de una iniciativa que también encuentra un vigoroso respaldo tanto en la comunidad internacional como en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y otras importantes entidades.

