En medio del alboroto sobre las violaciones constitucionales, el Senado convirtió en ley el proyecto que autoriza el uso de los fondos de pensiones para planes habitacionales. Con los atropellos a la Carta Magna lo más que podía esperarse era que se guardaran siquiera las apariencias en torno al uso de los ahorros para el retiro por vejez o invalidez del trabajador. Pero el Gobierno, endeudado hasta la coronilla dentro y fuera del país, que no ha podido cumplir con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tenía los fondos en la mira para reforzar sus ambiciosos planes. De nada sirvió la oposición de sectores que incluso recuerdan con pesar la quiebra del Banco de los Trabajadores. Primero, la Cámara de Diputados y ahora el Senado se han ocupado de legalizar el uso de los fondos. Como si se tratara de tierra arrasada. No ha de olvidarse que con ese propósito fue relacionado desde un primer momento la designación del arquitecto Joaquín Gerónimo como superintendente de Pensiones. Los senadores lo iban a hacer como quiera, pero todo indica que al menos aprovecharon la bulla sobre las violaciones constitucionales para que el golpe se sintiera o doliera menos. Ahora no queda más que confesarse.
Toma en reelección
El problema de muchos sectores es la escasez de agua potable, agravada en estos días. Pero la falta del líquido no parece preocupar tanto al director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Freddy Pérez, como la reelección del presidente Leonel Fernández. Para el funcionario la repostulación de Fernández es la toma para saciar la falta de agua potable o cualquier otro problema sanitario relacionado con el líquido. No se sabe qué hace el director de la CAASD para resolver la escasez de agua, pero sí se conoce al dedillo su participación en los aprestos reeleccionistas. No hubiera problema de agua si el funcionario dedicara una mínima parte del tiempo y los recursos que invierte en promover a Fernández. Es posible que cuando tenga que abordar el problema del líquido se lo atribuya a las bajas recaudaciones o a la crisis del petróleo. Son las salidas más recurrentes, con la ventaja de que nadie las cuestiona. Quizás todo lo contrario.

