Además de las cotidianas violaciones a la señal roja y de conducir de manera temeraria en calles, avenidas y autopistas, al desorden del tránsito se agrega la carga excesiva de pasajeros y cargas en vehículos destartalados y motocicletas lo que convierte las vías públicas en lienzos de muerte. Ninguna autoridad ha hecho nada para impedir que un motoconcho cargue hasta cinco personas, incluyendo niños o que una carcacha transite repleta de pasajeros y además con más carga que la que soporta un contenedor. Es frecuente ver en calles y avenidas, como lo demuestra un reportaje de El Nacional publicado el viernes, a gente que viaja enganchada en los tubos de defensa de vehículos de cargas o pasajeros, como si fueran trapecistas de circo. Lo menos que se reclama a la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) es que cumpla con su deber y afronte con toda seriedad este caos en el transporte de pasajeros y cargas, antes de que ocurra una desgracia mayor.
No se rajó; se rebeló
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, desafió a los gurúes de Bruselas al anunciar que no cumpliría con el mandato de la Comisión Europea de reducir el déficit fiscal hasta 4.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y que su meta en ese aspecto será de mantenerlo en 5,8%, lo que significa un rompimiento adelantado con los requisitos exigidos para contener la crisis en la zona euro. Rajoy prefiere pelearse con Bruselas antes que permitir que su Gobierno se desplome por la destrucción de 630 mil empleos y por la contracción de la economía en 2012, que será de 1,7 del PIB. El Gobierno español no tiene cómo reducir el déficit fiscal actual de cerca de 8,0 por ciento a 4,4 % no sin que se cree una situación de ingobernabilidad y se desplomen sus instrumentos financieros ante los mercados internacionales. Rajoy ha dicho que su decisión es sensata, razonable y soberana, a lo que se agrega que el mandatario no tenía otra opción. Como se expresa en una caricatura del diario El País, el futuro de España no es de izquierda ni de derecha, el futuro es de c

