Es tan a la clara la depredación de Los Haitises y de los ríos Aras y Boyá, que se presta a suspicacias la indiferencia del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales frente a un flagrante atentado a la ecología. Los incendios y el conuquismo en una reserva como Los Haitises, hábitat de variadas especies endémicas que corren peligro de extinguirse, están a la vista de todos, así como también la depredación de los dos ríos de Sabana Grande Boyá. De acuerdo con organizaciones campesinas decenas de árboles son talados con el propósito de utilizar los terrenos para diferentes proyectos. En contraste con el discurso y la propaganda sobre la preservación y fomento del medio ambiente, es inconcebible que las autoridades no hayan intervenido frente a los incendios y el conuquismo en Los Haitises ni en las depredaciones de los ríos de Sabana Grande de Boyá. Alarma el nivel de los daños en la reserva natural del Este detectados por la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola a través de un rastreo aéreo. La bulla que se realiza por sembrar una simple matita contrasta con el gravísimo daño que supone la deforestación y la depredación en Los Haitises y de los ríos Aras y Boyá. Y conste, que no son las únicas víctimas de las devastaciones.
Diálogo no avanza
El diálogo sobre la necesidad de un reajuste salarial está prácticamente estancado. Y todo se debe a que los sindicalistas que representan a la clase trabajadora no son los portavoces más idóneos para discutir la demanda. Si el Gobierno está tan interesado en propiciar una mejoría salarial tendrá que valerse de interlocutores más acreditados que los burócratas sindicales. Es muy sintomático que el sector empleador entienda la necesidad de un reajuste salarial, pero sin afectar la plantilla de trabajadores ni poner en riesgo la capacidad de la empresa. Pero los sindicalistas, en un mero gesto teatral, se han radicalizado, como si en verdad fueran los legítimos voceros de la clase trabajadora y no de aspiraciones propias y particulares. El Ministerio de Trabajo debe buscar otra vía para negociar con los empleadores un adecuado reajuste salarial. Con los actuales interlocutores no se envía ni siquiera una señal creíble de que en el país prevalece la libertad sindical.

