La magistrada Olga Herrera Carbuccia se convirtió en la primera dominicana en ocupar en ocupar un escaño en la Corte Penal Internacional lo que constituye un motivo de orgullo y júbilo para la judicatura y toda la sociedad nacional. Herrera Carbuccia fue juramentada en la sede de la Corte en La Haya, junto a otros cuatro magistrados del Reino Unido, Chile, Trinidad y Tobago, Republica Checa y Nigeria. Ese nombramiento en el primer tribunal del mundo que aborda los casos de crímenes de guerra y forma de discrimen o abusos a la persona humana, constituye un premio a la trayectoria profesional de esa dominicana ejemplar, pero también un estimulo y referente para todos los jueces y fiscales de la República, de cómo ejercer un oficio y una responsabilidad con honradez profesional, decoro personal y elevado compromiso profesional y ético. No hay dudas de que la doctora Herrera Carbuccia tendrá un papel relevante en la Corte pelan Internacional cuyo pleno de jueces ha escogido a una jueza integra y altamente preparada.
La tragedia de Constanza
Constanza ha sido estremecida por el caso de un individuo que ha confesado que violó y luego degolló a una niña de nuevo años, en la comunidad Colonia Kennedy, donde la policía tuvo que impedir que residentes intentaran linchar a Martín Quiroz, de 27 años, el confeso violador y asesino de la infante. Se trata de un suceso desgarrador que enlutece e indigna a toda la sociedad, obligada hoy a determinar dónde ha fallado para que la conciencia nacional sea zarandeada con tragedia como la acaecida en Constanza. Se requiere que jueces y fiscales apliquen con todo rigor el estatuto de protección a niños, niñas y adolescentes, como forma de desalentar que degenerados agredan y asesinen a menores, cuya custodia e integridad corresponde en última instancia al Ministerio Público. No alcanzan las lágrimas para expresar la congoja colectiva por tan horrendo asesinato.

