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El director de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) ha atribuido a la Ley de Tránsito, que considera obsoleta, parte del caos que caracteriza el sistema de transporte en la ciudad y el resto del país. Pero las múltiples y flagrantes violaciones denotan falta de autoridad para imponer el orden. La violación de la luz roja es el pan nuestro de cada día.

Pero resulta que, si bien es de la más peligrosa, no es la única infracción que se registra diariamente en esta ciudad. Además de la temeridad de las voladoras, conductores de carros del concho y privados se estacionan en cualquier lugar, sin importar que esté prohibido. En las propias narices de los agentes de Amet, quienes ni siquiera se dan por aludidos, giran en calles sin tomar en cuenta las señales de tránsito.

Las leyes pueden ser obsoletas, pero la principal causa del desorden que ha tornado el sistema de transporte en un pandemonio. Los agentes de Amet se sienten más útiles y satisfechos con intervenir las intersecciones para controlar el tráfico que obligando a los conductores a que obedezcan las leyes. Todavía se actualice la Ley de Tránsito, como ha reclamado el director de Amet, Juan Brown, las violaciones seguirán con la misma impunidad. Además de la inseguridad.

El Nacional

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