Habían puesto sus nombres en la historia con su trabajo profesional, pero sus muertes cuando cubrían la guerra civil en Libia los consagra como dos ejemplos de valor y mártires de la prensa. Se trata de los fotorreporteros Tim Hetherington y Chris Hondros, muertos durante un intenso bombardeo entre rebeldes y tropas leales al coronel Muamar el Gadafi en la ciudad de Misrata. Los dos periodistas se unen a las miles de víctimas inocentes que ha dejado una guerra alentada por Occidente contra la dictadura de Gadafi. De no ser por la intervención de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, hace tiempo que la paz, aunque fuera tensa, hubiera retornado a Libia. La muerte de los dos periodistas, que trabajaban para medios estadounidenses, podría acelerar el desembarco de tropas para reforzar a los diezmados rebeldes. Máxime después que las potencias han rechazado toda posibilidad de negociar con Gadafi una salida al conflicto. La muerte de los dos periodistas tal vez pudo evitarse de prestarse atención a las Naciones Unidas cuando advirtió que la militar no era la opción para sacar del poder al longevo dictador. En su misión de informar los laureados reporteros se encontraron con la muerte.
Inicia El calor
Concluida la pausa de Semana Santa, el calor político vuelve por sus fueros, pero con más intensidad. Por los ingredientes adicionados, la convención del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) acaparará las expectativas. Pero la campaña del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) no dejará de llamar la atención, tras los arreglos para superar problemas internos con la proclamación de Hipólito Mejía como candidato presidencial. Mientras los partidos se tiran a las calles, con ofertas de todos los colores, la población tendrá que lidiar con un panorama desalentador. Alzas de precios de los artículos de primera necesidad y los medicamentos, escasez de circulante, inseguridad y amenaza de los transportistas con elevar las tarifas. Una atmósfera que no bajará con el ruido político que la caldeará hasta las votaciones del año entrante. Sin lo que se pueda agregar. El asueto de Semana Santa no ha sido más que una pausa para los partidos iniciar con fuerza sus jornadas proselitistas.

